Los astrólogos no somos la Bruja Lola
Actualizado: 4 ago

Los astrólogos no somos la Bruja Lola
Hay muchísima confusión con la extendida y equivocada idea de que la Astrología es un arte adivinatoria. Es necesario aclarar que los que nos dedicamos a ella no somos la Bruja Lola. Nada más lejos de la realidad.
Si bien es cierto que el mapa natal puede dar muchísima información acerca de toda la energía potencial que ese individuo podría llegar a desplegar en la vida, cuánta de esa información y la forma concreta que la energía tome en la realidad están lejos de quedar claros para el astrólogo sin antes conocer a la persona. La carta astral es una limitación con infinitas posibilidades: marca un potencial, pero nada garantiza que cristalice en un objetivo predeterminado. Depende del individuo, de sus decisiones, y de las circunstancias externas —geográficas, culturales, biológicas— que van a condicionar de qué forma concreta se manifiesta ese potencial. La semilla se ajusta al lugar donde crece.
Para comenzar, y por poner un ejemplo muy simplón, una combinación de símbolos, como por ejemplo la Luna en Cáncer, podría verse evocada en diferentes arquetipos como el de La Madre Cariñosa, La Cueva Protectora o un Útero-Refugio. Cada uno de esos arquetipos, además, puede manifestarse de maneras muy variadas según la persona, otros aspectos en carta y sus circunstancias socio-culturales. Es la misma lógica que separa el arquetipo puro —intangible, difícil de definir— del símbolo que lo representa, y de la manifestación concreta: las infinitas formas cotidianas en que ese símbolo termina apareciendo en la vida de alguien. Y esa manifestación, además, puede vivirse en vibración baja, más inmadura y reactiva, o en vibración alta, más consciente e integrada — el arquetipo de fondo es el mismo, cambia el grado de conciencia con que se habita.
No sólo eso, como ya mencioné en la entrada anterior, esta energía (de la Luna en Cáncer, por seguir con el ejemplo) puede incluso estar completamente fuera de la conciencia de la persona, quizá por identificarse con otros núcleos de la carta y provocando que atribuya esta energía —blandita y de cuidado— a otras personas en su vida. Aquí opera la proyección: no reconocemos algo propio y lo vivimos a través de alguien de nuestra vida o de ciertos sucesos. Reconocerlo y darle tributo —comprender esa realidad interna e integrarla en la propia vida, en vez de seguir viéndola solo en el otro— es parte del trabajo que se hace con la carta.
¿Si no es "adivinatoria", de qué va esto de la Astrología entonces?
Mirando el mapa natal podemos extraer mucha información acerca de todos los "temas" o núcleos energéticos presentes en carta, si van en una misma dirección, si se contradicen entre sí, si hay puentes entre ellos que animen a la persona a buscar un lugar común entre ellas, etc. Cada planeta funciona como un personaje distinto dentro de la psique, con su propia lógica y necesidad, y estos personajes no siempre están de acuerdo entre sí: los aspectos son precisamente el diálogo interno entre ellos, una primera hipótesis sobre las distancias internas de la persona y los retos vitales que probablemente tendrá que atravesar.
Teniendo en cuenta toda esa información, creamos hipótesis sobre cómo puede que se manifieste todo esto en su mundo emocional y mental, en sus tendencias profesionales y vinculares, etc.
Por eso una carta nunca se lee como una ecuación matemática que arroja una solución única, porque de hecho no hay ningún problema que resolver. Usar el diagnóstico astrológico como excusa —"todo te pasa por tu Plutón"— no es el objetivo de este trabajo. La carta tiene un despliegue natural, un camino evolutivo que no es igual para todos: la persona va accediendo a distintos recovecos de su propio mapa con el tiempo y la experiencia vivida. Por eso hace falta ser compasivo y paciente, tanto el astrólogo como la propia persona consigo misma.
Sin embargo, toda la carta florece y cobra vida cuando conocemos y hablamos con la persona. Al igual que la relación entre mapa y territorio, la interpretación de la carta natal se vuelve rica y muchísimo más significativa en la interacción con la realidad. Así que, si te decides a consultar con un astrólogo, ¡no tengas recelo a contar sobre ti! De eso hablaremos más en la próxima entrada.
Si sientes curiosidad por explorar tu carta natal, puedes ver los tipos de consulta que ofrezco aquí.
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